Mortiis y Nytt Land en Buenos Aires: Un ritual subterráneo...
Mortiis estuvo ahí en el hervidero primordial del black metal noruego. Sin embargo, decidió dar un paso al costado y dedicar su tiempo y energía en la música electrónica, inadvertidamente creando un estilo de música atmosférica, cinematográfica incluso, que llegaría a llamarse dungeon synth. Celebrando 30 años de esa acertada movida, el noruego pasó por Argentina y que mejor acompañamiento para sus "sintetizadores de calabozo" que un par de músicos ritualista...
Un aniversario de 30 años es una meta significativa para cualquier artista. Más aún
cuando el trigésimo invierno lo cumple el primer disco ("Født Til Å Herske") de un artista tan de nicho como Mortiis.
Para celebrar esas 3 décadas, el música noruego se embarcó en una gira que lo tuvo visitando Buenos Aires por segunda vez en su carrera el pasado martes 4 de febrero, acompañado del dúo de folk pagano, Nytt Land, proveniente de Siberia.
Considerando que justo en esas fechas hubo un pico de temperatura y que sendos artistas provienen de países particularmente fríos, si ellos se animaban a soportar el calor de Bs As, presentándose en el sótano de Casa Colombo, en el barrio de Almagro, no podíamos no corresponderles el esfuerzo y fuimos a tomar nota del paso poco frecuente de esta dupla por Argentina.
Arrancando la noche, más o menos a horario, el dúo formado por Anatoly Pakhalenko y Natalya Pakhalenko, sumados a un baterísta adicional, salieron al pequeño escenario totalmente ataviados y maquillados para darnos un show dónde la presencia imponente y el aura oscura que desprendían dejaron a todos los presentes cautivos durante la
hora que duró su set.
Entre los golpes sólido y contundentes de la percusión, consistente en dos bombos y un tambor de chamán portado por Natalya, el Tagelharpa de Anatoly y los reberberantes cantos difónicos de ambos vocalistas, se creó un ambiente hipnótico y ritualista el cual se vio roto únicamente por los aplausos de la concurrencia entre canción y canción.
Aunque no estuvo exento de algunos inconvenientes técnicos, particularmente de unos de los micrófonos y el monitor in-ear que cada tanto parecía molestar a la cantante, los siberianos le hicieron frente al calor y la humedad (evidenciada en el maquillaje corrido de Anatoly), lograron entregarnos una actuación en dónde la habilidad vocal y la destreza en el apartado de percusión fueron los protagonistas. De más está decir que su concierto terminó con un saldo más que positivo y un sencillo "gracias" al finalizar su setlist.
Pasaron algunos minutos de preparación para que Mortiis pudiera hacerse presente en el escenario. Con una proyección de fondo y unas "pantallas" de tela ilustradas a ambos lados del escenario, como para crear una sencilla escenografía, apreció la figura principal de la noche. Con su característico maquillaje y posicionándose en el
centro del escenario justo detrás de su teclado/sintetizador modificado y decorado para parecer una máquina de incierto propósito, el noruego comenzó su concierto.
Durante la siguiente hora el público respetuosamente estuvo atento a la música instrumental y de corte ambiental que inundó los parlantes del subterráneo recinto. Fue uno de esos recitales en dónde el aspecto visual no pasa más allá de una escenografía estática, salvo por el limitado movimiento corporal del músico al tocar su instrumento. La idea era simplemente dejarse llevar por la oscura música instrumental, como si el sótano que ocupábamos los presentes se convirtiera temporalmente en una mazmorra.
Casi no hubo interacción con el público, salvo un escueto "fuck off" dirigido a un fotógrafo que se subió a una esquina del escenario, tapando parcialmente una de las ilustraciones montadas en el escenario.
Casi no hubo interacción con el público, salvo un escueto "fuck off" dirigido a un fotógrafo que se subió a una esquina del escenario, tapando parcialmente una de las ilustraciones montadas en el escenario.
Terminando su set, el cual consistió en los dos tracks largos que componen su primer disco de estudio, el ambiente se vi roto por aplausos y algún grito aislado del público.
Y así terminó la liturgia electro ritualista, quedándonos con las ganas de escuchar algo del material de sus otros discos de estudios.
Y así terminó la liturgia electro ritualista, quedándonos con las ganas de escuchar algo del material de sus otros discos de estudios.
Saliendo de Casa Colombo y nos emprendimos la vuelta sin tardarnos mucho porque al día siguiente había que laburar, pero nos fuimos sabiendo que pudimos presenciar uno de esos recitales que quizás no se vuelva a repetir.




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