CUANDO DOS MUNDOS SE ENCUENTRAN...
Pink Turns Blue siempre fue una joya de culto para los ávidos amantes del rock oscuro, a pesar de ser una banda de la que casi siempre parece hablarse en tiempo pasado.
Cuando la pieza más conocida de un conjunto resulta ser su disco debut (tanto a nivel musical como a nivel merchandising), uno está tentado a pensar en esa banda como “lo que ya fue”.
Para el ojo distraído podría parecer que todo tiempo pasado fue mejor, sin embargo el último lustro parece haber traído consigo un periodo de renovación para estos pioneros del estilo rock gótico y el darkwave.
La salida de los sublimes trabajos de estudio “Tainted” (de 2021) y “Black Swan” (de 2025), cada uno con sus correspondientes giras mundiales, junto a un sonido revitalizado y una formación renovada (conformada por el fundador Mic Jogwer en guitarra y voz, junto a Paul Richter detrás de los parches y al experimentado Luca Sammuri, reemplazando al viejo conocido Ruebi Walter luego de la salida de este al finalizar “Tainted”) parece haber reavivado el fulgor que puso a PTB en el mapa en primer lugar.
Llegamos al 2026, dónde la gira presentación de Black Swan finalmente trajo a Pink Turns Blue a presentarse por primera vez en suelo porteño habiendo pasado 40 años de su formación.
Para endulzar el trato, PTB vino acompañado por Then Comes Silence, un trío formado en Estocolmo que revive aquel deathrock excéntrico y filoso de mediados de los 80. Aunque son menos conocidos por nuestras tierras este proyecto porta una carrera destacada de casi 14 años, una discografía sólida y con el agrado de contar con Hugo Zombie entre sus filas, uno de los miembros originales de aquel grupo de culto español conocido como Los Carniceros del Norte.
Arrancando la noche, estuvieron los ya localmente célebres Adicta quienes vienen haciendo vibrar la escena independiente porteña con su receta de synth pop y rock pop que vienen afianzando durante los últimos 20 años. Tocaron un set corto pero entretenido, aunque aún no había demasiado público presente.
Mientras Svenson dirigía las lúgubres letras al público, su guitarrista (Hugo Zombie) se dedicaba moverse por todo el escenario mientras se despachaba riff infernales (particularmente en los solos de “Good Friday”, “Apocalypse Flare” y el hitazo bailable con el que cerraron su set, “Strangers") al tiempo que Jonas Fransson mantenía un ritmo casi hipnótico desde atrás de su batería.
Más allá de un ligero ajuste en el volumen de la guitarra, el set fue casi impecable y al punto, apenas dedicando algunas palabras en español al público quien los recibió de manera cálida, con los típicos aplausos, más algunos gritos y vitoreo al finalizar el último tema. Para ser su primera presentación en Argentina, los Then Comes Silence dejaron una excelente primera impresión y seguro se embolsaron algunos fans esa noche.
Apenas pasadas las 21:30hs, Pink Turns Blue salió al escenario bañados por luces azules, en medio de festejos y aplausos efusivos
Con un Mic Jogwer que parece haber logrado algo que no a muchos músicos con la misma cantidad de años han sabido hacer: entender y adaptarse a los cambios del mundo sin perder en el camino lo su núcleo creativo e identitario que hizo a la gente movilizarse al Teatrito un jueves laboral.
Esa premisa quedó de manifiesto en setlist que el trío alemán tocó aquella noche, compuesto casi exclusivamente por temas de sus últimos dos trabajos de estudio y aquel seminal e inoxidable debut “If Two Worlds Kiss”. La primera mitad del set fue dedicado al presente (compuesta de canciones de su últimos dos discos), mientras la segunda a revisitar el pasado, sumando a los temas de su debut las joyitas “Walk Away” (de “Ghost”; 2007) y “Your Master Is Calling” (de “Meta”; 1988).
En cuanto sonido e interpretación, no podemos objetar nada; desde el minuto uno el sonido fue cristalino, mientras los tres engranajes principales de esta máquina sonora se dedicó a sumergir a los presente en un trance hipnótico que nos hizo pasar por la cautelosa melancolía de temas recientes como “There Must Be So Much More” o “So Why Not Save the World” y el dramatismo de “You Still Mean Too Much to Me“ junto a la nostalgia de clásicos como “I Coldly Stare Out” o “Walking on Both Sides”.
No hubo demasiada interacción con el público, más allá de algunos humildes gestos, pero tampoco se necesitaron. Todo lo que había que decir para convencer a quienes estábamos debajo de la tablas lo dijeron los instrumentos y la voz lóbrega pero aterciopelada de Mic.
Promediando la hora y media, manteniendo cautiva la atención de público, llegó la dupla “When It Rain” y “Moment Sometimes”, para posteriormente cerrar la jornada con “If Two World Kiss”, culminando el beso íntimo entre el pasado y el presente que representó esta primera visita de PTB a Buenos Aires.
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