ENTRE GIROS INESPERADOS Y REACCIONES AUMENTADAS...
A pesar de que este dúo de origen italo-catalán pasó por Sudamérica en 2024 celebrando la salida de su último disco “Toda la Verdad Sobre Dame Area” (y un anterior single lanzado en una copilación pocos meses antes), recién en mayo de 2026 pudimos verlos presentándose en Buenos Aires y traer toda la potencia de su acto que mezcla parte iguales de synth punk, EBM y gusto por la experimentación electrónica. Así que gracias a una invitación de último minuto por parte de la pequeña productora Rueda de la Fortuna (quienes organizaron el evento junto a Unclean) pudimos ir a presenciar esta visita quizás irrepetible.
Entramos al sótano, sintiendo el ligero aroma a encierro y viendo con tristeza (y alegría por los músicos) que la banda se quedó sin discos en medio del tour por Latinoamérica.
Saludamos un par de conocidos y arrancó el primero de los dos actos de apertura, Necrologic.
Este proyecto unipersonal se apoya en el EBM y la música industrial, casi todo instrumental y bailable, sumando de vez en cuando su voz distorsionada y algún raye sonoro para agregar algo más de personalidad. Fue una buena entrada en calor y puso a moverse a algunos de los presentes que habían llegado más temprano.
Acto seguido, subió el dúo Carne al escenario y dieron rienda suelta a un set corto de caos sonoro controlado en algún punto entre noise rock, post punk y blues distorsionado, todo envuelto en una capa gruesa de nihilismo.
Pasaron unos minutos, salimos un segundo a respirar aire fresco y volvimos a bajar para ver al plato fuerte de la noche.
Al dúo subió al escenario, y sacó la manta que había sobre una enorme mesa (presente en el fondo del escenario desde el arranque de la fecha)para dejar ver una buena cantidad de diales, sintetizadores, un par de micrófonos y otros aparatos que no sabemos describir.
Arrancaron con “Sempre Cambiare” y de ahí en adelante Viktor Crux dedicó toda atención a los sintetizadores y la percusión electrónica, manteniendo vivo el beat durante toda la jornada. Pror su parte, Silvia Kostance alternaba entre tomar el frente del escenario con sus expresiones corporales, con la mirada fija y desafiante hacia el público y lanzando gritos distorsionado en los momentos más intensos de temas como el inicial, “Striscia” o “Devoción”, para luego volver a su estación al otro extremo de la enorme mesa para manejar su parte de la doble percusión en el tema “Vengo dall'aldila” (uno de los mejores de la noche con su cadencia bailable e hipnótica) o para hacer su aporte en los sintetizadores y su voz durante el pasaje coldwave que fue “Nueva Era”.
Silvia volvió a encarar al público para interpretar “No Me Cambiarás”, el que sería uno de los mejores momentos de la noche y poniendo a bailar y poguear a la concurrencia con su estribillo sencillo pero hiper efectivo.
Manteniendo la energía en alto, siguió el himno synth punk de mensaje simple y claro que es “Si no es hoy cuando es” para luego volver Silvia al lado de sus apartaros, cambiando estaciones con Viktor, para rematar la noche con la vorágine distorsionada de ritmo industrial que es “Días Extraños” mientras el pública quemaba calorías bailando los últimos minutos de un show que si bien fue algo corto, dejó la vara bastante alta en lo que a música electrónica se refiere.
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