Crónica de Lebanon Hanover en Buenos Aires, Argentina. 10 de marzo 2024 en Uniclub

Lebanon Hanover en Buenos Aires: La última cosa que vimos en nuestras vidas…

Crónica del concierto de una de las bandas líderes del post punk revival 

22/03/2024


Bueno, quizás exageramos un poco con el título. Pero en cierto modo, el día inestable (el cual desencadenaría en tormentas e inundaciones al día siguiente) sumado a la ansiedad de la gente presente desde temprano, los problemas técnicos al principio del concierto y la euforia que se vivió durante la primer presentación del dúo conformado por Larissa Iceglass y William Maybelline en suelo argentino (traídos por la productora Grains of Sand), bien podría haber parecido la antesala al fin del mundo.
La puerta se abrió en a las 20 hs. y tuvimos una hora pulular por el lugar, ver los precios del merch y vinilos que la banda había traído, putear un poco por tener una moneda devaluada y tomarse algo hasta que arrancara el acto de apertura.

Abriendo la noche alrededor de las 21 hs. estuvieron los pioneros del rock gótico en Argentina, Euroshima. Con su nueva cantante, Rebecca Borig, y sus dos longevos pilares originales, Fabian y Ricardo, el trío hizo un repaso por los temas inoxidables de su único disco de estudio (como “Sonrisas Fabricadas” y “Matando Sueños”) y otros más nuevos que acaban de sacar hace algunos meses como “En El Norte”.

      


Aunque se nota un poco que algunos de los temas viejos no fueron hechos para el mismo registro de voz de Rebecca, el trío sigue tan bien afilado como demostraron en su regreso hace ya unos dos años, de manera que dejaron bailando algunos de quienes recién los conocieron esa noche y al público que ya los viene siguiendo desde hace tiempo.

Promediando las 22, terminado el acto local y habiendo transcurrido unos minutos de preparación en los cuales el volumen de gente aumentó considerablemente, se hizo presente sobre las tablas el dúo británico-alemán, arrancando su set con "Die World I" y "Die World II! (de su ya lejano primer disco “The World Is Getting Colder”) y posteriormente dejando el escenario debido a problemas técnicos, particularmente en la guitarra y el sintetizador, al menos esos pudimos notar.

Los minutos posteriores fueron de incertidumbre para el público y de zozobra para el “stage” del Uniclub.

Por fortuna, aparentemente pudieron resolver el mal funcionamiento y tras ese primer bache Larissa y

William volvieron para tocar el clásico (de “Tomb for Two”, quizás su trabajo más conocido) que puso nombre a la gira, “Sadness is Rebellion”, con todo el público coreando el estribillo y bailando como podían, estando agolpados tan cerca del escenario como les era posible.
De ahí en adelante el show de Lebanon Hanover transcurrió sin mayores inconvenientes, repasando de manera bastante equivalente todos su material discográfico. Ambos músicos fueron lentamente soltándose con cada canción y cada vitoreo por parte del público mientras fuimos testigos de la variedad de estilos que este duo supo desarrollar durante sus 13 años de carrera.

Desde el post punk más minimalista de su segundo disco con “Albatross” y “No One hold Hands”, hasta su lado más ecléctico y “bunnyman-esco” aportado por los dos temas de su último single “Better than going under”; pasaron por canciones más tranquilas como “Hard Drug” y “Kiss Me Until My Lips Fall Off”, el netamente bailable “I Have a Crack”, y no podemos obviar ese hitazo imperecedero que es “Gallowdance”; justo en este último el cable de guitarra hizo un momentáneo corto (cuando Larissa intentó utilizarlo como “la horca” que describe el tema), pero para entonces el público ya estaba demasiado entregado y pogueando, con lo cual no hizo mella en el ánimo de la gente.

Aunque ambos músicos interactuaron con el público durante el show, ya sea Larissa bajando la guitarra hacia la manos ávidas de la gente o William moviéndose mientras cantaba, fue con la reinterpretación final de “Totally Tot”, tema de sus primeros días como banda, que este último literalmente sudó la camiseta poniéndose a bailar como si no hubiera mañana y la gente acompañó el sentimiento bailando y saltando, resultando en un William surfeando sobre el público y terminando el tema junto a los fans, respondiéndole estos un “tot” a todo pulmón a cada “totally” que salía de su garganta.
Los músicos se fueron 2 minutos y volvieron para los bises: “The Last Thing”, tema de temática triste pero ritmo irresistible. Siguió el synth pop ochentoso de “Babes of the 80s”, dónde tanto los fans como lo artistas se pusieron a bailar como si estuviéramos en la mejor fiesta de nuestras vidas, siendo el turno de Larissa para tirarse al público.
Eligieron cerrar el concierto con “Come Kali Come” y su sonido tan apocalíptico como ritualista y aires a black metal, incorporando una osamenta de caballo y una placa de metal montada haciendo de percusión, sin mencionar la voz gutural de William cerrando el tema, poniendo broche final al show y reafirmando nuestra idea inicial de “lo último que vimos en nuestras vidas”… al menos hasta a próxima vez que los tengamos de visita por estas tierras.

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