Ana Curra en Buenos Aires: Nacida para dominar.
A veces cuando un miembro de una banda de culto se decide a hacer tour en solitario, casi siempre aparece cierto escéptico; acá te contamos como las dudas quedaron totalmente aniquiladas en la primera visita de Ana Curra, quien fuera parte de Parálisis Permanente, en suelo argento.
Cuando nos enteramos que una de las mujeres más representativa del post punk en español y uno de los nombre más conocidos de la “movida madrileña” (como algunos medios españoles la han llamado) de los ‘80 iba a hacer una gira por Sudamérica nos emocionamos al punto de que se nos olvidó leer… luego recuperamos esa habilidad y vimos que no había fecha en Argentina. Eso fue hasta que las productoras independientes Placeres Desconocidos y Parasónica salvaron las papas en el último minuto y finalmente se anunció que la gira de Ana Curra tendría su punto final en Buenos Aires, específicamente en “El Maquinal” y con Buenos Vampiros como acto de apertura; acá es donde te contamos el sueño febril que fue la primera visita Ana Curra a la Argentina.
Para quedar en contexto, hacemos un pequeño resumen: Ana Curra es mejor conocida por haber formado parte de Parálisis Permanente (y Alaska y Los Pegamoides), banda que terminó abruptamente debido a la muerte de su cantante Eduardo Benavente, quién también resultaba ser pareja de Ana.
En los más de 40 años que pasaron desde aquel hecho devastador pasaron cosas: material solista, años de inactividad, una plaza de profesora en el conservatorio de su ciudad natal, colaboraciones esporádicas, aniversarios y demás cosas que nos tomaría todo un libro contar. Mientras tanto, la música de Parálisis Permanente se ganó su estatus merecido como gema de culto entre un público acérrimo y así llegamos a esta fecha tan particular.
Volvemos al presente, a la fría noche en que nos dirigimos al recinto ubicado en el barrio de Balvanera, en un recital que prometía volver a revivir los clásicos de Parálisis Permanente junto al material solista de miss Curra.
Arrancando la noche estuvieron los marplatenses Buenos Vampiros, cuarteto que en el último
par de años ya se ha ganado cierto renombre en el escena bonaerense y una sólida base de fans gracias su estilo que podemos denominar como post punk. Más allá de algunos problemas menores con el sonido, dieron un show sólido e hicieron entrar en calor al público con sus temas ya conocidos como “El Perro” o “Me Paralicé”, además de un par de temas nuevos prontos a presentarse oficialmente. Además contaron con el cantante de Auto/Defensa como invitado para un tema.
par de años ya se ha ganado cierto renombre en el escena bonaerense y una sólida base de fans gracias su estilo que podemos denominar como post punk. Más allá de algunos problemas menores con el sonido, dieron un show sólido e hicieron entrar en calor al público con sus temas ya conocidos como “El Perro” o “Me Paralicé”, además de un par de temas nuevos prontos a presentarse oficialmente. Además contaron con el cantante de Auto/Defensa como invitado para un tema.
Pasaron algunos minutos de preparativos. Entonces, entre luces bajas y son una máscara y una capa negros que la hacía confundirse con el fondo del mismo color del escenario, a media luz, apareció Ana Curra junto a la banda que la acompañó en esta gira, formada por Iñaki Rodríguez en guitarra, Pilar Román en bajo y Iván Santana en batería; arrancaron con “El Acto”, movilizando al público con las primeras dos notas del tema.
Acto seguido, se encendieron las luces, Ana se sacó la máscara y la capa y dirigió algunas palabras al público. Luego de los saludos protocolares, nos comentó que ahora, durante este concierto, ‘despertarían a los espíritus y los demonios del otro lado’, haciendo referencia al espíritu de su fallecido compañero. Luego se reanudo el pogo y el baile mientras sonaron en seguidilla “Adictos a la Lujuría” y “Nacidos para Dominar”.
Luego de ese primer calentamiento, nos sirvieron un momento para respirar con un cover de “Heroes” de David Bowie y la balada “En esta tarde gris”, del primer disco como solista de Ana y de corte más popero pero excelentemente interpretado (además, nos enteramos ahí mismo que el título del tema sale del tema de Julio Sosa, de mismo titulo).
Continuaron con una triada de Parálisis Permanente, “Esa Extraña Sonrisa”, “Quiero Ser Santa” y “Tengo un pasajero”, y si no nos dimos cuenta antes, fue a estas alturas que se volvió
evidente que los años parecen no haberle pasado mucha factura a Ana Curra, moviéndose, bailando, mostrando piel y arengando al público como si tuviera veintitantos años de nuevo; esa energía se mantuvo durante casi todo el concierto, exceptuando cuando la cantante se veía obligada a tocar el teclado y contar al mismo tiempo.
evidente que los años parecen no haberle pasado mucha factura a Ana Curra, moviéndose, bailando, mostrando piel y arengando al público como si tuviera veintitantos años de nuevo; esa energía se mantuvo durante casi todo el concierto, exceptuando cuando la cantante se veía obligada a tocar el teclado y contar al mismo tiempo.
Tuvimos otra sección para disfrutar de su carrera solista, de sonido más variopinto y rock and rollero, con “Aprendiz de bruja” (con las luces bajar, rojas y con la cantante portando una red sobre su rostro y moviéndose de manera más que sugerente), “Aphrodita La Monarca”, asumiendo el papel del personaje con pelo violeta incluido (una peluca oculta debajo del teclado), el cover de “Ghost Rider” (de Suicide) y la dupla formada por “Envuelta en Ron” y “Pájaros de Mal Agüero”.
Llegando a la recta final del recital, sacaron las armas pesadas con “Sangre” y “Quiero ser Tu Perro”, coreadas por el toda la concurrencia presente en el recinto y acompañadas de movimiento cada vez más intenso debajo de las tablas, con gente ya surfeando sobre el público (incluidos un par de miembros de Buenos Vampiros).
Acto seguido, arrancó “Unidos” y fue justo en ese momento, con esas primeras notas, que
llegamos al punto álgido de la noche y se produjo un cataclismo entre el público, con todo el mundo frente al escenario saltando y pogueando como si no hubiera mañana, coreando y gritando cada sílaba de la letra y por si eso fuera poco, de un momento a otro, el público subió al escenario y empezó a delirar junto a la banda quienes en vez de amedrentarse, se unió al público y siguió tocando lo mejor que pudo entre el gentío.
llegamos al punto álgido de la noche y se produjo un cataclismo entre el público, con todo el mundo frente al escenario saltando y pogueando como si no hubiera mañana, coreando y gritando cada sílaba de la letra y por si eso fuera poco, de un momento a otro, el público subió al escenario y empezó a delirar junto a la banda quienes en vez de amedrentarse, se unió al público y siguió tocando lo mejor que pudo entre el gentío.
Entonces hubo unos momentos de calma, donde la gente bajó del escenario, la banda se fue al fondo unos minutos a tomar un trago, cambiar la guitarra dado que se había cortado una cuerda y dar un respiro a tanta a reponer la energía gastada. Ana se posicionó sola frente a su teclado, iluminada por un solo reflector, y pidió un minuto de silencio, retomó lo que dijo al principio del concierto sobre los espíritus y los demonios: ahora era momento de volver a despedirlos y ahuyentarlos de vuelta al inframundo. Con esta introducción, y con un público respetando los deseos de la tecladista, Ana tocó un tema instrumental de Bach (al menos eso tenemos entendido), acompañado por una foto de Eduardo Benavente en la pantalla detrás de ella.
Sonó la última nota de la canción, hubo apenas un instante de calma, el público dio una ovación y un momento después volvimos a la tormenta con ese hit tan inoxidable que nos dejó Parálisis Permanente y que todo el mundo presente había venido para escuchar: “Autosuficiencia”. De más está decir que los 3 minutos del tema fueron de pandemonio puro, donde miss Curra activamente animaba al público a volver a tomar el escenario, oportunidad aprovechada por gran parte de la concurrencia, levantando a Ana en brazos, compartiendo el micrófono y cantando todos en comunión las estrofas finales que pondrían fin a unos de los recitales más intensos de Buenos Aires en lo que va del año.
En cierto momento, entre los últimos temas, la banda dedicó una palabras al público, sobre la contracultura, contra los gobiernos miserables y contra las dictaduras. Bajo ese mismo sentimiento, un fan con el micrófono en mano luego de terminada la última canción arrancó a cantar “Milei, basura. Vos sos la dictadura”. Y aunque les tomó unos segundos entender que decía el cántico, tanto Ana Curra como su banda se unieron al canto colectivo de todo el recinto en repudio del actual presidente de Argentina.
Había un “after party” aparentemente, pero siendo martes y teniendo que volver a laburar al
dia siguiente, decidimos dar por terminada la noche.
dia siguiente, decidimos dar por terminada la noche.
Salimos al frío de la calle y buscamos la parada del colectivo más cercana para volver, mientras hacíamos notas mentales de lo que estamos seguros no sólo fue uno de los mejores conciertos internacionales del 2024, si no también una de esas raras oportunidades, a veces irrepetibles, en donde los músicos veteranos muestran el mismo carisma y energía que cuando empezaron, y tienen los pergaminos para demostrarlo.
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