Crónica Rakta en Buenos Aires. 21 de febrero 2026

CAOS EXPERIMENTAL DE BRASIL PARA EL MUNDO...



Cuando hablamos de rock experimental, o más bien música experimental a secas, en Latinoamérica uno no sabe que decir dado que, si bien hay magia sonora de sobra en el continente, el público selecto que disfruta de esas demencias sónicas parece estar más concentrado al otro lado del atlántico y está algo desperdigado en nuestro continente.
Ese contexto es el que obliga a bandas que nada tienen que envidiarle a la escena europea a viajar por otras tierras. Teniendo eso en cuenta, y luego de haber pasado por varios países, puede ser algo más entendible que bandas únicas como Rakta, provenientes de nuestro país vecino, hayan tardado diez años en volver a tocar en suelo porteño.

Con una carrera que se remonta hasta el 2012, donde este ahora trío empezó amalgamando el post punk más enfadado con una gruesa capa de psicodelia electrónica para luego pasar a formar una bestia de sonido cambiante que se desentiende un poco del formato canción para dar rienda suelta a la experimentación con un ambiente lisérgico y agresividad punk.

Antes de la dejarnos llevar por el ejercicio de caos controlado de Rakta, tuvimos dos actos para ir calentando motores.
Arrancando la velada estuvo Rojo Venecia, aportando un estilo que borra las líneas entre divisorias entre rock indie y post punk, sumado el uso extensivo de sintetizadores dándole un tomo más lúgubre su música.


A continuación salió al escenario esa agrupación que ya es una institución en la escena del punk rock y el post punk rosarino, Tensión.
Salieron, arrancaron con set lleno de los hits que vienen disparando desde hace mas de duez años, aunque la lista se centró en temas más recientes, y logró arnar algo de pogo entre los presentes.

Finalmente el trío formado por las fundadoras Carla Boregas y Paula Rebellato, con el batero Maurício Takara completando la formación.

Arrancaron su set de manera tranquila, con Carla y Paula enfocándose en los sintetizadores y las voces con efecto lentamente, mientras Mauricio llevaba adelante un ritmo cambiante e sinuoso, creando la atmósfera tan particular como inquietante que caracteriza a este proyecto.

Conforme pasaban los minutos, fueron aumentando la intensidad hasta que miss Boregas empuñó su bajo y arrancó la porción más sónica e musicalmente intensa de la noche, dominada por el golpeteo de los parches, la gruesa cadencia distorsionada de las cuerdas y los gritos con efecto de la cantante.

Este ambiente progresivamente viró desde un ritmo y sonoridad con aire al post punk de sus primeros días, deviniendo en una última sección musical sin forma determinada, más cercana a una zapada experimental en medio de un malviaje protagonizado por sintetizadores, reverb y la contindencia de la batería, culminando su show que, aunque no presentó mucho movimiento sobre las tablas (debido al armado de la banda) cerró la noche con nota sobresaliente y los aplausos del público quienes volvimos a acordarnos que seguimos en la tierra luego de presenciar semejante simulacro de caos psicodélico.

Quizás tengamos que esperar unos cuantos años para volver a presencia algo similar en suelo porteño, mientras tanto haremos lo posible por retener lo mejor que podamos esta experiencia tan extraterrestre.





Comentarios